El
romanticismo
La complejidad del Romanticismo,
el gran movimiento cultural que desde finales del siglo XVIII hasta 1875
aproximadamente invade la literatura, las artes, el pensamiento filosófico, la
mentalidad, las costumbres y los gustos de la civilización occidental, no se
presta a una definición unívoca y coherente. En efecto, son múltiples y,
a menudo, contradictorias las tendencias que entroncan con el concepto general
de Romanticismo, con manifestaciones bastante diferentes según cuáles sean los
países ínvolucrados en diversa medida por el fenómeno.
El Romanticismo surge como una
reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el
Neoclasicismo,
dando prioridad a los sentimientos y a la subjetividad del artista. Su
característica fundamental es la ruptura con la tradición neoclasicista,
la cual, recordemos, se basaba en la razón y en relación con el arte se atenía
a respetar las reglas clásicas. Por el contrario, para el romántico la
libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo
revolucionario es incuestionable.
Afectó a las manifestaciones artísticas y al pensamiento
occidental de forma muy diversa, por lo que resulta imposible reducir sus
objetivos a un programa preciso. Por una parte, el ansia de
infinito y la incurable insatisfacción generadas por la realidad concreta
empujan a los ánimos románticos a la evasión en el espacio y en el
tiempo, a menudo a través del sueño, del inconscientes de lo sobrenatural, si
bien es igualmente poderosa la tendencia hacia la construcción de una
sociedad más libre, al propio tiempo, la afirmación de criterios
político-ideológicos más avanzados, como la recuperación historicista del
pasado medieval y el vigoroso impulso dado al moderno concepto de nación.
Además, en los pueblos oprimidos por el dominio extranjero es casi constante la
convergencia entre Romanticismo y lucha por la libertad.
Debido a que el Romanticismo es una manera de
sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo es que se
presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla;
incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias
proyectándose también en todas las artes.
Esta
diversidad se debe, ante todo, a la voluntad antidogmática e independiente
de los planteamientos románticos, donde lo subjetivo acabará por dominar
sobre lo objetivo, la libertad sobre el orden, el sentimiento
sobre la razón, el misterio sobre la claridad o la novedad frente
a la repetición. Ello supone entender genéricamente el romanticismo como una
alternativa, insistimos, a veces confusa y heterogénea, frente al sistema
académico establecido por el Neoclasicismo. Sin embargo, podemos extraer
algunas características:
Rechaza
la cultura griega y busca inspiración en la Edad Media, lo que relaciona el
énfasis en lo nacional con el romance. También recurre a los mitos nórdicos
(sustituyen la literatura clásica), las leyendas y lo exótico.
Liberalismo en oposición al Despotismo Ilustrado.
Función del arte: expresar sentimientos y emociones.
Rechaza las normas y propone libertad frente a la imitación
anterior
Renueva los temas y ambientes,
que son nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos
Preferencia por los sentimientos sobre lo racional.
Naturaleza dinámica en la cual el autor proyecta sus emociones y
estados de ánimo.
Espíritu nacionalista, liberal y patriótico. Se desarrolla temas
históricos relacionados con la propia identidad.
Compromiso social: los artistas asumen posturas ante la sociedad
y la política. Tratan de destacar y reconocer el valor de los marginados y
rebeldes (bandoleros, trovadores, mendigos, criminales).
La idealización de los personajes, sean aventureros, piratas,
criminales, campesinos, etc.
Deseo de libertad absoluta y rebeldía en relación a las normas,
la moral y el arte.
Rechazo a la sociedad burguesa e industrializada y evasión en el
pasado.
Evasión de la realidad inmediata, ya que ven la vida como un mal
al que no se pueden adaptar, produciendo pesimismo, inadaptación y soledad.
Desengaño. El choque entre el yo y una realidad que no satisface
sus ideales produce en el artista romántico un hondo desengaño que le empuja a
enfrentarse con el mundo y a rebelarse contra las normas morales, sociales,
políticas y religiosas.
Temas desarrollados: el yo, la libertad, el amor, la muerte, la
naturaleza en que proyecta sus emociones, las aventuras, los viajes, lo
fantástico, la naturaleza (se alejan de la civilización por ser artificial), lo
exótico, lo diferente, lo sublime (el poder, la oscuridad, la energía, la
muerte, que causan terror y deleite), la mujer idealizada, inocente, hermosa,
virtuosa (mujer ángel) o fatal, perversa, vengativa (mujer demonio)
Contexto de producción. Hechos históricos asociados:
Revolución industrial
inglesa (1760-1840), que permite el desarrollo clase burguesa y sienta las
bases del liberalismo.
Revolución francesa
(1789) que proclama los principios de libertad, igualdad y fraternidad, además
de promover un espíritu nacionalista.
Las campañas napoleónicas por Oriente, que permiten acercarse al
Mediterráneo, con sus civilizaciones desconocidas y misteriosas para Europa
(especialmente las civilizaciones árabe y judía), que dan origen al
orientalismo.